Esa rara costumbre de odiar a la Argentina

Tras el Mundial 2026, Argentina y Malvinas vuelven a la agenda global en medio de la campaña anti-argentina: tres claves geopolíticas y de soft power detrás del fenómeno.

BITÁCORA & OPINIÓNDEPORTE Y GEOPOLÍTICAPOLÍTICA

Jorge Santarelli

7/24/20269 min read

Con el fin del mundial y el subcampeonato obtenido por la selección argentina de fútbol, creo que nos queda una mezcla extraña de sensaciones. Por un lado, agradecimiento a los jugadores y al cuerpo técnico por llegar a otra final del mundo y por tantas alegrías en todo este período. Pero sobre todo, por el gran acto de patriotismo que tuvieron con la bandera sobre Malvinas y por poner ese tema tan preciado para nosotros en la agenda del mundo, algo totalmente fuera de los cálculos.

Hablamos de una selección que siempre se apartó de declaraciones mediáticas o que, al menos, siempre dio la imagen de ser políticamente correcta. Pero como bien sabemos, una cosa es ser políticamente correcto y otra muy distinta es carecer de un posicionamiento político propio. Esto no quiere decir que ese posicionamiento deba interpretarse como una inclinación ideológica determinista (ser peronista, liberal, etc.), sino como el tener una posición frente a lo que es justo o injusto, o lo que está bien o está mal. Muchos —contaminados de un sesgo posmodernista— dirán que lo bueno o lo malo, lo justo o lo injusto, dependerá de nuestra subjetividad. En parte pueden tener razón, pero hay cuestiones que sabemos que van en contra de la vida y del bienestar individual y colectivo. ¿Alguien en serio cree que matar puede ser algo que esté bien desde un punto de vista subjetivo? ¿Alguien puede considerar que está bien quitarle el acceso a medicamentos a un jubilado o jubilada?

Hoy, sin embargo, vemos un intento constante de ir un paso más allá: el de escindir, apartar y ver como entidades inconexas a los conceptos y las acciones humanas. En pocas palabras, deshumanizar una decisión o una acción significa golpear la naturaleza humana. Cuando no hay nadie que firme o se haga cargo de lo que se dice o se decide, la acción se queda sin autor. Y si esa acción genera un daño, al no haber responsable, no hay un culpable. Se intenta estudiar los fenómenos de nuestra humanidad como si fueran fenómenos de la naturaleza —como la lluvia o las estaciones— que simplemente 'suceden'.

Desde hace un tiempo atravesamos el fenómeno de la relativización. Aquello traía como consecuencia la pérdida de un norte, pero al menos dejaba el consuelo de un mundo con múltiples interpretaciones. Pero esto de deshumanizar los conceptos o las acciones es un terreno completamente diferente, es la creación de un nuevo universo donde el ser humano ya no es parte. En este proceso de confusión que nos aleja de un norte, el riesgo final es la escisión total del individuo. No es casualidad que esta orfandad de la responsabilidad vaya de la mano con el nacimiento y auge de las inteligencias artificiales.

Es precisamente frente a este escenario de frialdad y deshumanización donde el gesto del plantel cobra otra dimensión. Cuando Messi declara sabiendo que muchas personas no la están pasando bien y que la pelean todos los días, nos dice mucho. En primer lugar, que no vive aislado en una burbuja; él sabe perfectamente lo que sucede. Pasa lo mismo con la memoria del partido con Inglaterra o los gestos vinculados a Malvinas, todo el plantel sabía perfectamente cuál es el conflicto que subyace con los ingleses, con la guerra y con los argentinos que dieron su vida para defender su patria. Para nosotros, sus compatriotas, ellos ya son héroes, por lo que consiguieron antes, pero más que nada por lo que demostraron en este Mundial.

El presidente Milei dijo que el gesto de la bandera fue un slogan populista, berreta nacionalista, rancio y que las Malvinas se recuperan con diplomacia inteligente. Creo que aún estamos esperando ese despliegue estratégico diplomático ¿o será que el alineamiento ideológico sin importar el costo para nuestros intereses nacionales es parte de esa estrategia? Por otro lado, otros funcionarios de su administración también cuestionaron esta acción del plantel. Luego al ver el alto respaldo por parte de la población empezaron a mostrar cierta retirada y cambio de discurso en este aspecto.

La realidad rápidamente contrastó lo planteado por el gobierno ya que el impacto de este gesto fue inmediato. Esto se puede demostrar simplemente con el aumento exponencial de las búsquedas en internet sobre el tema Malvinas en todo el mundo. Muchos compatriotas que están esparcidos por el globo han manifestado que sus compañeros de trabajo y amigos extranjeros les han preguntado sobre esto. Todo por una simple bandera hecha con una sábana de hotel por un grupo de hinchas argentinos; toda una representación de lo que puede lograr la irreverencia argentina frente a una prohibición de no poder llevar las Malvinas en nuestras banderas.

Quizás, como han señalado muchos en estos días, será por eso que no nos quieren o no gustamos. ¿Porque somos más rebeldes, porque no nos gusta que nos digan qué podemos y qué no podemos hacer? En estas tierras nos sobran ejemplos de lucha y reivindicación de lo nuestro. Desde nuestros primeros pasos como nación independiente hemos forjado un pensamiento y defensa de lo nacional. Muchos lo ignoran o lo quieren ocultar no hablando de ello, pero ese sentimiento, ese egregor, queda marcado. Parece ser que siempre quedará algún argentino dispuesto a luchar por su país.

La campaña anti-argentina

En ese sentido, no es casualidad toda la campaña anti-argentina que se vive desde hace un tiempo, que empezó desde el Mundial de Qatar, sobre la conformación del plantel por no tener personas negras, y continuó —e intensificó— en el actual, escalando no solo hacia la Selección sino a todo el conjunto, a todos los argentinos. Esta campaña está consistiendo en instalar sistemáticamente en medios de comunicación tradicionales, redes sociales e internet y que puede resumirse en lo compartido por el actor Samuel L. Jackson, que Argentina es el país más racista del mundo. Influencers, youtubers, streamers, actores, músicos e intelectuales están adhiriéndose a este movimiento. Llegando, incluso, al mismísimo Congreso de los EEUU, en el cual una congresista expuso la misma idea compartida por el actor antes mencionado.

Lo curioso es que esta campaña proviene mayoritariamente de países que —oh, casualidad— tienen todos un pasado y presente donde el racismo tiene una presencia absoluta. Miremos el caso de EE. UU., un país que hasta los años 60 del siglo pasado tuvo segregación racial legal (baños para blancos y negros, colectivos segregados, escuelas y universidades exclusivas). O países europeos que colonizaron, esclavizaron y que básicamente comerciaban con esclavos, raptaban personas de sus tierras para lucrar con ellas o tenían zoológicos humanos donde las exhibían. ¿En serio pueden tener la dignidad para plantear semejantes acusaciones? Muchos de estos países sostienen hoy una descarada agenda antiinmigrante; sin ir más lejos, y como advirtió recientemente Amnistía Internacional, en el mismísimo Parlamento Europeo se llegaron a entonar cánticos de 'send them back' (envíenlos de vuelta). Esa es la autoridad moral con la que intentan juzgarnos.

¿Qué hay detrás de todo esto? Esta es la pregunta que debemos hacernos.

Tres variables para analizar el fenómeno

Existen muchas variables que podemos analizar para entender este escenario, en nuestro caso analizaremos tres: una variable geopolítica o de alineamiento, una de estigmatización o de deshumanización y una variable referida al soft power o poder blando.

  1. La estrategia de estigmatización: Un primer objetivo puede ser deshumanizar a la Argentina para volvernos más vulnerables a intereses externos. Un país que es odiado por todos es mucho más fácil de atacar, presionar o aislar, ya que ninguna otra nación defenderá a un país "paria". En la historia sobran casos en los cuales países, por ser cuestionados en sus gobiernos o políticas, son demonizados para justificar acciones bélicas o coercitivas en su contra (pensemos en los casos de Irak, Libia, Cuba, Venezuela o Irán). Hoy, esa demonización ya no requiere solo de la prensa tradicional, sino de operaciones de manipulación de la información y narrativas digitales a una escala que recuerda al escándalo de Cambridge Analytica. Como bien desglosan recientes análisis sobre cómo operan las redes sociales frente a figuras como Messi o la propia Argentina, no estamos ante opiniones aisladas o espontáneas de usuarios ofendidos o indignados, sino ante bombardeos algorítmicos y propaganda coordinada. Todas estas críticas como ya dijimos vienen de países que leen la demografía argentina bajo sus intereses, sus propios lentes, categorías históricas de segregación y colonialismo, ignorando los procesos históricos locales de mestizaje y conformación nacional en América Latina y que dentro de esta Argentina ha tenido su proceso particular.

  2. El contexto geopolítico e ideológico actual: Otro punto de explicación radica en el gobierno actual argentino, con un fuerte sesgo ideológico y extremadamente alineado a la agenda geopolítica de Israel y del gobierno de Trump. Ambos son actores que cargan con un desgaste y desprestigio internacional considerable debido a los conflictos en Gaza, Irán y Líbano, o por sus agendas ultraconservadoras y anti-inmigrantes. Esta alineación expone al país a un rechazo directo por parte de diversos sectores globales, especialmente relacionados con el progresismo internacional. Otra cuestión a mencionar es el no accionar del gobierno de Milei, su silencio ante los ataques que sufre el país y es otro elemento más que se suma a una estrategia de deshumanizar pero que está también enmarcado en este punto porque quienes te pueden defender son los cuestionados también. Termina formando parte del cálculo total. Para la Argentina no fue, ni es, ni será gratis tener este tipo de gobiernos neoliberales y contrarios al interés nacional.

Por otro lado, quienes se oponen a Trump o a Netanyahu son quienes están también llevando adelante el ataque y desprestigio de Argentina. Basta con ver que demócratas, artistas e intelectuales ligados al progresismo estadounidense y global son los que están llevando estas banderas. Un ejemplo clarísimo es el de Yanis Varoufakis, histórico referente del progresismo internacional, que no dudó en sumarse a la prédica sugiriendo que Argentina es un país racista, omitiendo convenientemente las propias crisis de derechos humanos y las políticas migratorias de Europa (como los campos de concentración para inmigrantes en su propia Grecia).

  1. El Soft Power argentino y el capital emocional: Otro punto fundamental a marcar es que Argentina goza de un Soft Power (poder blando) increíble. El Soft Power es un concepto planteado por Joseph Nye en la década de 1990 que se define como la capacidad de un país para estructurar las preferencias de otros actores e influir en ellos a través de la atracción de su cultura, sus valores y sus políticas, sin necesidad de recurrir a la coerción o al uso de la fuerza.

Nuestro Soft Power es sumamente variado. Lo primero que surge, dado el contexto, es el fútbol: la selección argentina y figuras de alcance mundial como Lionel Messi o Diego Maradona generan una devoción que rompe barreras culturales y comerciales globales. Pero además del fútbol y de leyendas deportivas en distintas disciplinas (como Juan Manuel Fangio o Manu Ginóbili), Argentina cuenta con un impacto cultural gigantesco en el cine, el teatro, la literatura, la música, la ciencia y la gastronomía. En todos estos ámbitos el país ha logrado destacarse logrando grandes exponentes y logros, como lo son los 5 premios nobel conseguidos. ¡Incluso podemos decir que Argentina dió un Papa al mundo! A todo esto sumemosle una histórica tradición de ayuda humanitaria y una referencia mundial en la defensa de los Derechos Humanos. Claro, cuando nos detenemos y reparamos en todo esto, nos damos cuenta de que Argentina es un actor por demás destacable en el escenario internacional.

Conclusiones

La sociedad argentina es, en sí misma, nuestro mayor capital cultural. Cualquier extranjero que visita el país suele llevarse una impresión positiva sobre la calidez y hospitalidad recibidas. A su vez, los argentinos en el exterior transmiten esa identidad y muestran lo que somos capaces de ser.

Obviamente pueden existir casos negativos, y en ese sentido nadie niega el racismo, la discriminación o la xenofobia como hechos empíricos, porque también existen en Argentina como existen en todo el mundo (tal como lo hemos intentado abordar en este artículo). Pero en general considero que la Argentina -con aciertos y con errores- ha logrado construir una sociedad distinta, más integrada en comparación a muchas otras y que hace que quien vive y experimenta esta sociedad no le pase desapercibida. Tenemos un perfil y una forma de ser muy marcada, fácilmente reconocible. Argentina tiene un enorme poder simbólico y un "capital emocional" que juega -o puede jugar- un papel fundamental en la psiquis individual y colectiva global. Y es precisamente esa capacidad de conmover y generar pertenencia lo que incomoda o molesta a muchos.

Bibliografía y fuentes de consulta

Medios Nacionales

  • Ámbito Financiero: Crecimiento de búsquedas sobre el tema Malvinas en el mundo. Leer artículo

  • El Economista: Sobre el impacto del soft power argentino y la figura de Messi. Leer artículo

  • La Política Online: Repercusiones de la campaña anti-argentina en el mundo de la música. Leer artículo

  • La Política Online: Cuestionamientos iniciales y giro discursivo del gobierno sobre la bandera de Malvinas. Leer artículo

  • La Política Online: Malestar por la inacción gubernamental frente a los ataques hacia Argentina. Leer artículo

  • La Política Online: El alineamiento con Israel como eje de debate global. Leer artículo

  • La Política Online: Yanis Varoufakis, el progresismo internacional y las contradicciones europeas. Leer artículo

Medios Internacionales

  • The Guardian (Reino Unido): Debate de opinión: "Falklands cannot remain British for ever". Leer artículo

  • The Washington Post (EE. UU.): Análisis retrospectivo sobre el Mundial 2022 y la demografía argentina. Leer artículo

Informes, Organismos y Redes Sociales

  • Amnistía Internacional: Reporte sobre xenofobia y los cánticos "Send them back" en el Parlamento Europeo (Julio 2026). Ver informe

  • X (Ex Twitter) - @therosieum: Análisis de propaganda y manipulación algorítmica: "Why everyone suddenly hates Messi". Ver hilo