La soberanía sin espada: las contradicciones estratégicas en la nueva agenda de Malvinas

El nuevo discurso de Javier Milei sobre Malvinas recupera una bandera histórica de amplio consenso social, pero choca con sus propias decisiones en materia de defensa, industria y política exterior. La soberanía, no puede sostenerse únicamente con declaraciones: requiere capacidad material, estrategia y una política de Estado capaz de defender efectivamente los intereses nacionales.

BITÁCORA & OPINIÓNGEOPOLÍTICA Y RRIIPOLÍTICAPENSAMIENTO ESTRATÉGICO

Jorge Santarelli

9/9/20266 min read

No debería sorprendernos que cuando un gobierno enfrenta graves problemas económicos, políticos y sociales, y su popularidad se encuentra en franca caída, decida apelar a narrativas demagógicas que incluso contradigan todo lo que venía planteando desde sus inicios. En los últimos días, hemos presenciado el intento de instalar una épica de recuperación soberana que muchos referentes opositores ya se animaron a bautizar como una evidente "Galtierización" del gobierno.

El peligro de la autodeterminación y la ruptura histórica

El reciente discurso del Presidente, llamando a la unidad nacional y afirmando que "las islas son nuestras y nos las arrebataron" ha sido, en lo discursivo, correcto por reafirmar la histórica postura Argentina respecto a Malvinas. Pero resulta inevitable no recordar el error estratégico cometido hace un tiempo cuando el mismo Milei planteó que los malvinenses deben querer elegir pertenecer a la Argentina. La normativa internacional y los antecedentes históricos reconocen que el derecho a la libre determinación aplica exclusivamente a pueblos originarios sometidos a dominación colonial, mientras que el archipiélago contaba con una ocupación efectiva y autoridades propias por parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata al momento del desalojo británico. Por lo tanto, cualquier giro argumental que otorgue poder de veto a los isleños debilita la fundamentación jurídica del reclamo y convalida, de manera indirecta, un estatus colonial ilegítimo.

Disonancia discursiva: oro a Londres y desguace industrial

Las medidas anunciadas por el presidente en su discurso muestran una clara disonancia, porque mientras el gobierno busca reponer las sanciones a petroleras inglesas e israelíes -que él mismo desmontó en su inicio de gobierno- sus acciones estructurales van en la dirección opuesta. Tampoco podemos olvidar que hace un tiempo atrás asistimos a los elogios presidenciales hacia Margaret Thatcher o al traslado del oro del Banco Central hacia la city de Londres. También podemos sumar la promesa de recomponer la capacidad de las Fuerzas Armadas, pero que nuevamente terminó chocando de frente con la realidad, ya que esta misma administración ha llevado los salarios militares por debajo de la línea de la pobreza y ha reducido la inversión del Estado a casi cero. Tampoco podemos dejar de mencionar la destrucción de la capacidad industrial y de que pronto no seremos capaces de fabricar ni un clavo. Por ende, ¿sobre qué condiciones materiales vamos a disputar soberanía?

Las razones detrás de este cambio discursivo obedecen tanto a la necesidad oficial de recomponer una base de apoyo político debilitada como a dinámicas geopolíticas hemisféricas. La retórica soberana funciona como un recurso de alto impacto para polarizar el debate público, desviar la atención de los problemas económicos internos y ocupar una bandera histórica que moviliza consenso transversal en la sociedad argentina. Además de la caída en las encuestas, todo parece indicar que este repentino oportunismo está directamente marcado por la presión que Donald Trump ejerce sobre el Reino Unido para que aumente su gasto militar, utilizándolo como excusa para montar un show sobre Malvinas. Detrás de la fachada nacionalista, la verdadera concesión estratégica parece ser la creación de una base militar en Tierra del Fuego, un objetivo geopolítico directo de los Estados Unidos. Esta situación resulta todavía más grave, dado que carece de todo sustento creer que los Estados Unidos puedan romper su histórica alianza estratégica con el Reino Unido. Washington y Londres conforman el núcleo indisoluble de la seguridad atlántica dentro de la OTAN, por lo que facilitar una base militar norteamericana en territorio fueguino equivale, en términos prácticos y de inteligencia, a concederle una posición logística de privilegio a los propios británicos en el Atlántico Sur.

La geopolítica como eje de la política de Estado

No pensamos que tomar medidas para defender nuestra soberanía esté mal; por el contrario, saludamos y celebramos que un gobierno haga lo que debe hacer en relación a la defensa de nuestro territorio. Cualquier administración, sin importar su color político, tiene el ineludible deber de priorizar los intereses nacionales. Y en ese sentido, pensar la política en términos geopolíticos se convierte en una herramienta fundamental para superar las diferencias internas, ya que permite anular discusiones estériles que no llevan a ninguna parte, excepto a la debilidad interna. Porque es precisamente esa debilidad la que habilita la pérdida de soberanía, ya sea por acción externa, por grupos internos que asisten a esa entrega, o simplemente por omisión al no hacer nada. En ese sentido, pensar en clave geopolítica, nos debe llevar a la inexorable conclusión expuesta anteriormente: asumir que Estados Unidos y el Reino Unido siempre van a colaborar estrechamente.

La soberanía sin espada

En términos filosóficos y políticos, la historia del pensamiento nos advierte sistemáticamente sobre el peligro de separar el discurso de la capacidad material. Desde el realismo político, Maquiavelo nos hablaba de la verdad efectiva, un Thomas Hobbes lo sentenció con dureza en su Leviatán: «los pactos que no descansan en la espada no son más que palabras». Más tarde, desde el materialismo, Karl Marx consagró la primacía de la praxis en su célebre Tesis XI, advirtiendo que no basta con interpretar discursivamente el mundo, sino que el objetivo es transformarlo mediante la acción concreta.

Si llevamos este recorrido histórico hacia el pensamiento estratégico nacional, el peronismo supo condensar magistralmente esta exigencia de materialidad en su máxima insoslayable: «Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar».

Es bajo este lente de realismo que la protección de los recursos nacionales resulta inviable sin el respaldo de una capacidad disuasiva concreta. Esas herramientas normativas sufrieron un desmantelamiento durante la gestión de Mauricio Macri mediante acuerdos como el Foradori-Duncan. Aunque el gobierno de Alberto Fernández revirtió ese pacto, anulándolo y subiendo de forma drástica las multas pesqueras junto con un endurecimiento diplomático, el desfinanciamiento crónico de las Fuerzas Armadas continuó inalterado, lo que deja al país sin medios reales para hacer cumplir esas leyes.

Mientras el discurso se llena de épica patriótica y se retoman las sanciones como eje, en los hechos se avanza hacia una privatización encubierta de Fabricaciones Militares y el desguace de la base aeronaval en Punta del Indio. Si realmente existiera coherencia soberana, el gobierno debería aplicar de inmediato sanciones severas contra la petrolera offshore británica Noble Corporation, que opera de manera ilegal en Malvinas y Tierra del Fuego. Las ultimas medidas si incluyen el anuncio, por parte del gobierno de Milei, de una denuncia penal a la empresa británica Navitas Petroleum (empresa ya denunciada hace 10 años en la justicia Fueguina), pero sin mencionar nada de la empresa Noble o Harbour Energy, siendo que esta última accedió a los beneficios del RIGI.

La celebración de la soberanía frente a los micrófonos, mientras se desmantela el aparato productivo y logístico o se deja operar empresas ligadas a los usurpadores, es el ejercicio de un ilusionismo barato. Como nos enseña la historia y la propia doctrina nacional, la geopolítica no se construye con buenas intenciones o declaraciones; la soberanía requiere de capacidades concretas y voluntad porque, en el actual escenario internacional, marcado por una profunda y acelerada reconfiguración del poder global, el país necesita afrontar los desafíos externos e internos con un nivel superior de fortaleza, estrategia y determinación soberana.

Fuentes y Bibliografía de Consulta

Documentos Geopolíticos y Académicos:

  • Rattenbach, J. A., Civale, M. L., Bareiro, A., Kataishi, R., & Casagni Welsch, C. (2022). Una Nación en el Mar: la proyección argentina desde la Cuenca del Plata al Polo Sur a través de Malvinas y el Atlántico Sudoccidental. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ediciones OCIPEx.

Artículos Periodísticos y Medios de Comunicación:

Filosofía y Doctrina Política:

  • Hobbes, Thomas (1651). Leviatán: o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil..

  • Marx, Karl (1845). Tesis sobre Feuerbach.

  • Perón, Juan Domingo (1952). Discurso pronunciado por J. D. Perón en el Día de la Lealtad.